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Archive for the ‘Palabras prestadas’ Category

Pétalo de Sal

Miércoles, Mayo 27th, 2009

Señores, me tomé el atrevimiento de actualizar la rama.

Les dejo una hermosa canción que supimos cantar y recordar en un lago de la patagonia.

La idea es, quien se anime, interprete libremente…

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(para bajar el tema, boton derecho, guardar enlace como…)

PETALO DE SAL

Furioso pétalo de sal
La misma calle, el mismo bar
Nada te importa en la ciudad si nadie espera
Ella se vuelve carmesí,
No se si es baires o madrid
Nada te importa en la ciudad si nadie espera
Y no es tan trágico mi amor,
Es este sueño, es este sol
Que ayer pareció tan extraño,
O al menos tus labios

Yo te entiendo bien,
Es como habalrle a la pared
Y tú podrías darme fe…

Furioso pétalo de sal
La misma calle, el mismo bar
Nada te importa en la ciudad si nadie espera
Ella se vuelve carmesí,
No se si es baires o madrid
Nada te importa en la ciudad si nadie espera
Y no es tan trágico mi amor,
Es este sueño, es este sol
Que ayer pareció tan extraño,
O al menos tus labios

Yo te entiendo bien,
Es como habalrle a la pared
Y te imagino dando vueltas en el vecindario

Algo tienen estos años, que me hacen poner así
Y decirte que te extraño
Y voy a verte feliz.

FITO

La crisis interminable…

Lunes, Abril 20th, 2009

la amiga julia nos pasó esto, no sé si lo escribió quien dice (la internet no es confiable) pero vale la pena.

Crisis Mundial…. desde otra perspectiva / Gabriel García Márquez

“Imagínese usted un pueblo muy pequeño hay una señora mayor que tiene dos hijos, uno de 19 y una hija de 14.

Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde: ‘No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo’.

El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice: ‘Te apuesto un euro a que no la haces’. Todos se ríen. El se ríe.

Tira la carambola y no la hace. Paga su euro y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla,

Y él contesta:’es cierto, pero me he quedado preocupado de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo’..

Todos se ríen de él, y el que se ha ganado el euro regresa a su casa, donde está con su mama, feliz con su euro le dice: Le gané este euro a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.

¿Y por qué es un tonto?,

Porque no pudo hacer una carambola sencillísima, según él preocupado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.

Y su madre le dice: No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.

Una pariente que estaba oyendo esto y va a comprar carne y le dice al carnicero: ‘Déme un kilo de carne’, y en el momento que la está cortando, le dice: Mejor córteme dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado’.

El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar un kilo de carne, le dice: ‘mejor lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas’.

Entonces la vieja responde: ‘Tengo varios hijos, mejor déme cuatro kilos…’

Se lleva los cuatro kilos, y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata a otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor.

Llega el momento en que todo el mundo en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto a las dos de la tarde.

Alguien dice: ¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo? ¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor! Sin embargo, dice uno, a esta hora nunca ha hecho tanto calor. Pero a las dos de la tarde es cuando hace más calor. Sí, pero no tanto calor como hoy.

Al pueblo todos alerta, y a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz: ‘Hay un pajarito en la plaza’. Y viene todo el mundo espantado a ver el pajarito.

Pero señores, dice uno siempre ha habido pajaritos que bajan aquí. Sí, pero nunca a esta hora. Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.

Yo sí soy muy macho, grita uno. Yo me voy. Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde todo el pueblo lo ve.

Hasta que todos dicen: ‘Si éste se atreve, pues nosotros también nos vamos’. Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo.

Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice: ‘Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa’, y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.

Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, le dice a su hijo que está a su lado: ¿Viste m’hijo, que algo muy grave iba a suceder en este pueblo?

¿Como nace un paradigma?

Jueves, Noviembre 6th, 2008

Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula, en cuyo centro colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de bananas. Cuando un mono subía la escalera para agarrar las bananas, los investigadores lanzaban un chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo. Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo agarraban a golpes. Pasado algún tiempo más, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de las bananas.

Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos. La primera cosa que hizo fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, quienes le pegaron. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera. Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo.

El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero fue cambiado, y se repitió el hecho. El cuarto y, finalmente, el último de los veteranos fue sustituido. Los científicos quedaron, entonces, con un grupo de cinco monos que, aun cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentase llegar a las bananas.

Si fuese posible preguntar a algunos de ellos por qué le pegaban a quien intentase subir la escalera, con certeza la respuesta sería: “No se, las cosas siempre se han hecho así aquí…”!

“Es más facil desintegrar un átomo que un pre-concepto”
Albert Einstein

Dack

PD: Lindo no ?

Para que se rian un poco

Jueves, Octubre 16th, 2008

Las 50 fantasías más comunes de las mujeres

    1. Que tu ex novio te pida perdón de rodillas.
    2. Que tu ex novio te pida que vuelvas con él de rodillas.
    3. Que tu ex novio te pida que vuelvas con él de rodillas, ya estés enamorada de otro y le digas que es demasiado tarde.
    4. Hacerte depilación definitiva.
    5. Comprarte una bicicleta fija para poder hacer ejercicio todos los días (aunque todos sabemos que nadie usa una bicicleta fija una vez que la tiene)
    6. Enamorar perdidamente a hombre ermitaño, oscuro y torturado, que jamás se haya fijado en otra mujer.
    7. Bajar de peso espontáneamente porque tenés mucho trabajo y te olvidás de comer.
    8. Que él llame - finalmente - para explicar que el motivo de su silencio era que había perdido tu número telefónico.
    9. Tener sexo con un profesor (siempre nos encanta algún profesor).
    10. Que dos hombres se agarren a las trompadas por vos.
    11. Que los diseñadores hagan menos toreritas color naranja alerta para deslumbrar a sus colegas, y hagan más pantalones negros para deslumbrar a sus clientas.
    12. Que salga al mercado un dulce de leche bajas calorías de verdad.
    13. Poder tocar el control remoto alguna vez.
    14. Tener un admirador secreto.
    15. Llegar a ser viejita al lado de tu pareja.
    16. Que tu primer novio (quien probablemente ya tuvo muchas novias, una esposa, hijos y nietos) haya estado siempre enamorado de vos.
    17. Cuando tenés cinco años: casarte con el compañero de facultad de tu hermana mayor.
    18. Hacer un pacto con el diablo y –sin importar lo que comas- no volver a engordar nunca más.
    19. Cada vez que estás menstruando y te duele la panza: que te extirpen el útero, que te aten las trompas, o incluso que te vacíen toda.
    20. Poder usar remera sin corpiño y que todo quede en su lugar.
    21. Comprar compulsivamente sin preguntar los precios, llevar cada prenda en varios colores y, cuando llegás a tu casa, desparramar todo sobre la cama para mirarlo.
    22. Que lo que haya dicho la tarotista o el horóscopo sea cierto.
    23. Usar los más viles aros de lata, alambre de púa o chatarra repujada y que no te den alergia.
    24. Cambiar a un hijo de puta.
    25. Ser la más linda de una fiesta, de la universidad, de un grupo de amigos, o -aunque más no sea- de la familia.
    26. Acostarse con un desconocido.
    27. Dejar de perder la lima de uñas, la pincita de depilar y el alicate una vez por semana.
    28. Tener un vestidor o un placard con organizador para zapatos.
    29. Encontrarte con el hombre que te rompió el corazón justo cuando estás más flaca, más linda y mejor vestida.
    30. Empezar el gimnasio, ir a correr, o a clases de natación, y mantener esa rutina durante años.
    31. Descubrir qué clase de enferma mental sigue diseñando corpiños con la taza en punta.
    32. Cada vez que salís un sábado por la noche con amigas: conocer al amor de tu vida.
    33. Cada vez que te enamorás y no te corresponden: que existan las pócimas de amor.
    34. Saber a dónde van a morir las tapas de los tupperwares.
    35. Que esa infeliz que habla todo el día de lo perfecto que es su marido, se entere de que es cornuda.
    36. Que tu pelo se mueva como en la publicidad de “Pantene“.
    37. Que tu pareja no se parezca a la de tus padres.
    38. Poder detectar qué zapatos te van a mutilar los dedos antes de comprarlos.
    39. Encontrar a los mogólicos que diseñan bikinis para explicarles que la parte de abajo y la de arriba rara vez le sirven a la misma mujer.
    40. Cuando tenés una cita: que si el hombre resulta ser un imbécil, te reintegre el dinero que invertiste en peluquería y vestimenta.
    41. Que el talle “M” sea siempre “M” de “medium” y no “M” de muñeca Barbie.
    42. Que alguna vez ellos contesten la pregunta “¿En qué estás pensando?”.
    43. Tener un cuerpo perfecto para poder tirarte encima cualquier trapito de oferta.
    44. Que los poros finalmente se cierren, que las estrías se borren, que las puntas del pelo se regeneren, que la celulitis se alise, que los brazos se tonifiquen, que la panza se endurezca y que la cola se levante sin hacer demasiado esfuerzo.
    45. Que él por fin se de cuenta de que “serían perfectos juntos”.
    46. Cuando el amor de tu vida ni te registra: que sorpresivamente te declare su amor
    47. Que la empleada doméstica deje de meter tus corpiños con aro en el lavarropas.
    48. Que tu hermana menor deje de usarte la ropa.
    49. Volver a ser soltera.
    50. No ser la última de la familia en casarte.

 

Muerte del Sentido Común (por no se quien de la Internet)

Viernes, Octubre 10th, 2008

Lo había leido en sala de profesores una vez y lo encontre en: http://www.renuevodeplenitud.com/la-muerte-de-sentido-comun.html

 

MUERTE DE SENTIDO COMUN.

Hoy lamentamos la partida de un querido y viejo amigo, el Sr. SENTIDO COMÚN.

El Sr. SENTIDO había estado con nosotros por muchos años. Nadie sabe a ciencia cierta cuán viejo era ya que su registro de nacimiento se perdió hace tiempo en medio de las reglas burocráticas.

Siempre será recordado por haber cultivado lecciones tan valiosas como el saber cuándo entrar y resguardarse de la lluvia, el porqué el ave tempranera se lleva la lombriz y que la vida no siempre es justa.

SENTIDO COMÚN vivió de acuerdo a políticas financieras sencillas y sólidas (no gastes más de lo que ganes) y estrategias confiables para la crianza de hijos (los adultos y no los niños tienen el control).

Su salud comenzó a deteriorarse rápidamente cuando se implementaron regulaciones bien intencionadas pero avasallantes.

Informes de un niño de seis años acusado de acoso sexual por besar a una compañerita; adolescentes suspendidos del colegio por usar enjuague bucal después de almuerzo; y el despido de una maestra por regañar a un estudiante mal portado, tan sólo empeoraron su condición.

El Sr. SENTIDO empeoró aún más cuando se requirió de los colegios obtener el consentimiento paterno para administrarle una aspirina a un estudiante pero no para informarles cuando una estudiante quedó embarazada y quería practicarse un aborto.

Finalmente, SENTIDO COMÚN perdió su voluntad de vivir cuando los Diez Mandamientos fueron proscritos; las iglesias se convirtieron en negocios; y a los criminales se les brindó mejor trato que a sus víctimas.

SENTIDO COMÚN finalmente entregó el espíritu cuando una mujer no pudo reconocer que una taza de café humeante estaba caliente, derramó un poco en su regazo y le fue adjudicada una enorme suma de dinero por la Corte.

SENTIDO COMÚN había sido precedido en partir por sus padres, VERDAD y su esposa DISCRECIÓN; su hermana, RESPONSABILIDAD; y su hijo, RAZÓN. Le sobreviven sus dos hermanastros: MIS DERECHOS y PEPITO QUEJÓN.

Pocos asistieron a su funeral ya que muy pocos se dieron cuenta de su partida.

Odio la tecnologia por Alberto Rojo

Viernes, Octubre 10th, 2008

“Odio la tecnología”, decía su mensaje de texto. Sospechando otro cataclismo, llamé a su celular.
–¿Qué pasó, gordi? –pregunté con preocupación.
–Este maldito iPod que me borró los temas de la Bersuit. Odio la tecnología.
–Yo no tengo iPod –dije, y mientras lo decía sentí haber encendido la punta de un hilo de pólvora–, así me ahorro esos problemas.
–¿Y me querés decir dónde pongo la música, bombón? Vos sabés que amo la música, lo espiritual, la
comida vegetariana. Pero odio la tecnología, lo único que hace es meternos radiación por todos lados, contaminar el agua. Ya lo hablamos mil veces, no sé por qué te lo repito ahora.
–Porque te subió la presión, gordi, con esto del iPod, por qué más va a ser.
–No, la presión no puede ser. Me la tomé antes de salir con el OneTouch UltraMini. Ése no falla, y me dio doce, ocho. Además, me estoy cuidando con la comida. Vos sabés, todo natural. Hoy justamente estuve caminando mil cuadras hasta conseguir un restaurante naturista, qué frustrante.
–Te habrás cansado pila.
–Qué va, tengo puestos los Nike Shox, con ésos flotás. Ah, en el camino me compré el DVD de meditación del que te hablé. Quiero que lo veamos juntos, que volvamos a la mirada interna, a lo fundamental, a lo profundo.
–Claro, claro –agregué condescendiente–. Bueno, ¿y qué comiste al final?
–Una rica ensalada orgánica.
–Yo, en cambio, me comí un helado inorgánico –agregué, no sin malicia y chicaneo–: crema de silicio con bronce granizado. No me cayó muy bien, claro.
–No te burles. Te hablo en serio.
–¿No te parece que este bombardeo tecnológico no nos deja pensar?
–Y sí, algo de razón tenés –concedí–. ¿Cómo se llamaba el chabón ése que dijo que la internet, como tenía tanta información, nos iba a dejar sin memoria y nos íbamos a olvidar de todo?
–Sócrates.
–¿Los griegos tenían internet, gordi?
–No, bombón, él lo decía respecto de la escritura, no de la internet. Y cuánta razón tenía.
–Ah, mirá. Vos sí que tenés información en la cabeza –agregué.
–No te creas, lo estoy viendo en Wikipedia.
–Ah, mirá, yo creía que estabas en la calle.
–No, estoy en un locutorio –dijo con voz seria.
–¿Y qué hacés ahí? –dije, y mi voz se elevó una octava.
En este punto, su tono amainó hacia la dulzura y, luego de un silencio breve, exhaló un intrigante “buscando cosas”.
–En realidad, lo del iPod era una excusa y vos me hiciste llamarte por otro motivo, ¿no?
–¿Cómo te diste cuenta? –me preguntó retóricamente.
–Yyy, ese tonito inconfundible de tu voz –le dije– te lo escucho tan claro.
–Es un Nokia, qué querés.
– ¿Y cuándo? –pregunté con ansiedad.
–No importa el cuándo sino el dónde. Yo quiero que nos casemos en un ambiente natural. Aquí estoy mirando un lugar bárbaro, una cascada hermosa en la montaña tucumana.
–Y los bichos, gordi, acordate, con vos se hacen un picnic.
–No hay problema, llevo Off Deep Woods, ése te protege de todo. Mirá, quiero que volvamos a lo natural, despertarme y comer cuando me lo pida el cuerpo y no cuando me lo diga el reloj. Quiero que vivamos en el campo, que cultivemos nuestros propios vegetales, nada de comida enlatada. Quiero cocinar todo de cero.
–Pero mirá que para hacer una torta marmolada de cero, primero tenés que crear el universo.
–Y bueno, empezaremos por eso

Generación Cumbio por Osvaldo Bazán (Diario Critica 7/10)

Martes, Octubre 7th, 2008

Apareció Cumbio y nuestra generación se desmoronó. Los alguna vez llamados hijos del proceso nos vimos interpelados por una mocosita de pelos coloridos, piercing y mirada vacía.
Fuera del arquetipo que desde los medios primero te regalan para poder venderte después, surgieron unos pibitos que ponen en cuestión las grandes cuestiones.
¿De dónde vienen? De Internet (no quiero poner Internet con mayúsculas, pero el procesador de texto lo pone solo. El procesador de textos sabe algo que yo no).
¿Adónde van? Al shopping.
Internet y el shopping: dos lugares cuya existencia marca una pertenencia generacional. Cuando éramos chicos, no había Internet ni shopping. Dos lugares que no son ningún lugar. Los únicos espacios públicos de los cuales los chicos se pueden apropiar, para dejar claro que no están interesados en inscribirse en tradición alguna. La vieja pregunta con la que la dictadura taladró a nuestros padres –“¿usted sabe dónde está su hijo ahora?”– ya no tiene ningún sentido. Tus hijos están en su patria, que no es la tuya. Tus hijos están en Internet. Cuando alguien mayor de treinta se entera que el fotolog –por así decirlo, su provincia– de Cumbio fue visitado ya por más de dos millones de personas y su fama trasciende las fronteras de la ciudad y hay pibitos en todo el país y en países vecinos que certifican su fama, y que la contratan de Nike para que sea la cara de la marca, la pregunta que aparece, inevitable es: “¿Y por qué es famosa Cumbio?”.
No encontré a nadie de menos de veinte que se lo preguntara.
Cumbio es famosa porque tiene fama. No canta, no baila, no actúa (aunque ya se subió a un escenario). No escribe, no milita, no reza. Simplemente, está y se hizo famosa. Y su fama empujó su fama. Los chicos armaron, por fuera de medios a los que ni consideran –otra vez, su patria es Internet con mayúsculas, mucho más que la televisión, una primita pajuerana, ni que hablar de la televisión abierta, una nimiedad que sólo cosecha desdén cuando les aparece detrás del flequillo–, sus propios realitie shows. Ni siquiera desconfían de las instituciones; simplemente, prescindieron de ellas. Por eso no les importa por qué es famosa.